Escudo del Ayuntamiento de Valdáliga.


Ayuntamiento
de Valdáliga



HISTORIA DEL MUNICIPIO.


EL PASADO REMOTO. LA INVASIÓN ROMANA Y ÁRABE.(Siglos I a VIII)




Molino neolítico de Labarces Vía romana Cambera Los Moros Inscripción Cambera de Los Moros Espada romana



La presencia humana en este hermoso valle se remonta a miles de años antes de Cristo. Existen evidencias del Paleol­tíco Inferior en diferentes cuevas y del Superior donde se registra un significativo avance tecnológico en materiales óseos y láminas lí­ticas. Existen también restos del periodo Solutrense (de 18.000 a 15.000 años A.C.) y posteriormente del Paleolí­tico Superior. En el periodo Mesolí­tico, tras una época glacial, el hombre se adaptó organizándose en grupos y se continuaron los útiles de silex y hueso más elaborados y los primeros grabados esquemáticos en cuevas de Roiz, el Barcenal y la Revilla. En el periodo Neolí­tico (3.500 a 2.500 A.C.) aparecen útiles de cerámica y piedra pulida junto con la recolección, el cultivo de la tierra y los animales domésticos. De esta época existen hallazgos arqueológicos en Lamadrid, Roiz o Labarces entre otros. De la Edad de Bronce (2.500 al 700 A.C.) existen restos en Larteme y el Barcenal. En La Edad de Hierro se fabrican herramientas y armas naciendo la actividad económica e industrial y los primeros castros fortificados.
La presencia romana en Valdáliga se constata a través de diversos hallazgos en San Vicente del Monte, Treceño y el puerto de La Rabia (Portus Afleca) desde el que discurrí­a una ví­a romana hasta Pisoraca (Herrera de Pisuerga) que atravesaba la Sierra del Escudo de Cabuérniga por la "Cambera de los Moros". Los romanos explotaron en el valle minas de hierro y calamina para fabricar latón, además de la riqueza forestal para la construcción de naví­os y uso en ferrerí­as, así­ como la valiosa sal en Treceño y Caviedes.
Tras el debilitamiento del orden romano en el siglo VI se establecen los visigodos definitivamente en España aunque las poblaciones cántabras, escasamente romanizadas siguen apegadas a sus formas de vida y tradiciones más cercanas a la Edad de Hierro que a la Edad Media que se avecina.
La invasión musulmana se documenta en asentamientos y guarniciones en las Asturias y diferentes topónimos en Valdáliga. Tras el levantamiento liderado por Don Pelayo y posterior expulsión de los musulmanes, Valdáliga queda incluida junto con las Asturias de Santillana en el "Asturorum regno" del rey Alfonso I, en el año 739.




EL ALBA DE LOS PUEBLOS (SIGLOS VIII-XIII).




Puente románico en Treceño Iglesia Santa Mª en Treceño Detalle ventana románica El Tejo Escultura en piedra de Santa María de El Tejo del siglo XIII.



Durante el reinado de Alfonso I se inició un un proceso de repoblación que durará hasta el siglo XIII , por parte de emigrantes cristianos procedentes de tierras conquistadas por los Árabes lo que supuso una enorme transformación de la población autóctona en los ámbitos social y económico. Una de los cambios importantes fué la tendencia privatizadora de la tierra basada en el derecho romano apareciendo formas colectivas de aprovechamiento del bosque. Junto con las pequeñas propiedades aparecen los grandes dominios, base de la propiedad feudal en forma de dominio real, dominio eclesiástico o abadengo y el dominio laico o señorío. Toma en esta época especial importancia el poder eclesiástico bajo la esfera del dominio de la Abadía de Santillana sobre todo a base de donaciones.
A finales del siglo XIII la propiedad de Valdáliga estaba desigualmente dividida entre particulares, el clero y la nobleza, comunales y realengas.




LA IMPLANTACIÓN DEL RÉGIMEN SEÑORIAL.




Antiguo escudo de armas de los Cevallos. Escudo de armas de los Guevara y Cevallos. Torre medieval reformada de los Guevara en Treceño. Ventana gótica en herrería medieval en La Herrería, Treceño.



En la Edad Media el territorio de Valdáliga se repartí­a en tres formas del régimen señorial como eran el solariego, el abadengo y la behetrí­a. A esta última forma pertenecí­a la mayor parte del valle a mediados del siglo XV ,siendo sus vecinos de condición jurí­dica libre.
Sin embargo,casi todas las behetrí­as habí­an elegido ponerse bajo "protección" de un señor local del linaje autóctono de los Cevallos a cambio de los correspondientes impuestos y tributos. El régimen solariego tiene lugar en Caviedes y Treceño en las posesiones de Diego Gutierrez de Cevallos donde los pobladores vivían en un solar o propiedad ajena.
El régimen abadengo pertenece a las órdenes monásticas siendo el abad el titular del poder señorial. Los vecinos que vivían bajo este régimen estaban también obligados a soportar las correspondientes cargas señoriales.
Además de soportar las ya citadas cargas señoriales todos los vecinos de Valdáliga estaban obligados a pagar al rey "servicios y monedas" en el año 1352.




LOS SEÑORES DE VALDÁLIGA: CEVALLOS Y GUEVARAS.




Torre de los Velez de Las Cuevas en Las Cuevas, Roiz. Ruinas de la torre de los Gómez de la Torre, Lamadrid. Casa palacio de los Vélez de las Cuevas en Las Cuevas, Roiz. Casa palacio de los Vélez de las Cuevas en Las Cuevas, Roiz.



Diego Gutierrez de Cevallos fué Almirante Mayor de la Mar en 1303 reinando Alfonso XI. Falleció en 1330 dejando 2 hijos y una hija de su matrimonio con doña Juana Gonzalez Carrillo.
Muerto el hermano mayor sin hijos, heredó los bienes en Valdáliga su hermano Diego Gutierrez de Cevallos que luchó en la batalla del Salado. Fué muerto en Córdoba en 1364.
Le sucedió su hermana Elvira Dí­az de Cevallos casada con don Fernán Pérez de Ayala, Embajador en Francia, Adelantado Mayor de Murcia y Merino Mayor de Guipúzcoa con el que tuvo varios hijos entre los que destacó don Pedro López de Ayala cronista de Castilla.
En 1375 recayó el señorio de Valdáliga en doña Mencí­a de Ayala y Cevallos hija de los anteriores que casó con Beltrán Vélez de Guevara, señor de la Casa de Guevara en Oñate y Merino Mayor de las Asturias de Santillana.
Heredó Valdáliga uno de los hijos de doña Mencí­a , don Beltrán de Guevara nombrado Conde de Tahalú. De su primera mujer doña Juana de Quesada hereda el señorio de Valdáliga su hijo don Ladrón de Guevara que fué Capitán General de una armada equipada contra los franceses y Mayordomo de la princesa Juana La Loca II, conde de Tahalú y I marqués de Rucandio. Casó en primeras nupcias con Sancha de Rojas con la que tuvo a Juan Ladrón de Guevara.
Juan Ladrón de Guevara heredó el señorío de Valdáliga, fué miembro del Consejo de Estado y hospedó al rey Carlos I en su casa de Treceño. Casó con doña Marí­a de Ulloa ,hija de Juan de Ulloa y dama de la reina.
El sucesor también Juan Ladrón de Guevara además de los tí­tulos paternos fué caballero del Toison de Oro y Comendador de Mures y Benazur en la Orden de Santiago. En 1542 realiza un convenio con Valdáliga sobre las ordenanzas del valle.
Su sucesor, nacido en Treceño , don José Ladrón de Guevara fué Caballero de Santiago, Maestre de Campo, acompañó al Emperador en 1535 en la campaña de Túnez. Gobernador del Rosellón, Comendador de la Orden de Santiago y Virrey de Navarra, estuvo casado con Marí­a Manrique y Pimentel hija del Marqués de Aguilar y conde de Castañeda. Heredó Valdáliga el hijo de estos, don Antonio de Guevara ,casado con Marí­a de Avendaño y Gamboa con la que tuvo tres hijos. El heredero don José de Guevara fué Gentil Hombre de Felipe II y Comendador de Mures de la Orden de Santiago, marqués de Rucandio y Conde de Tahalú. En 1601 fué demandado por el valle de Valdáliga contradiciéndole el derecho de tal señorio. Murió en 1603 sin sucesores.
Hereda su hermano Luis de Guevara , casado con Marí­a de Zorrilla y Arce, alcanzó los tí­tulos de Vizconde de Treceño y Conde de Escalante en 1627. Al morir sin descendencia heredó en 1643 el señorío su sobrina doña Marí­a de Guevara Manrique y Avendaño que habí­a casado con don Lorenzo Ladrón de Guevara con el que no tuvo descendencia.
Habiendo muerto doña Marí­a sin sucesión debía recaer el señorí­o de Valdáliga en su hermana doña Luisa de Guevara quien casada con Martin de Saavedra y Guzmán, Capitán General del Nuevo reino de Granada tuvo un hijo llamado Martí­n de Saavedra nacido en Bogotá. Este reclamó para sí­ los tí­tulos de Conde de Escalante y el señorí­o de Valdáliga. Estuvo casado con Constanza de Cabanillas.
El hijo de estos don José de Guevara y Saavedra conde de Escalante hereda el señorí­o, siendo su madre como tutora, su representante en el pleito que contra ellos seguí­a el valle de Valdáliga por razón de señorí­o y que al fin pierden. Puede decirse que fué el último señor de Valdáliga.




LA LUCHA DE VALDÁLIGA POR LA EMANCIPACIÓN DEL PODER SEÑORIAL.




Organización jurídico-administrativa de Valdáliga en el siglo XVI. Carro antiguo. Narria antigua. Memorial del pleito de Valdáliga contra el poder señorial.



El 12 de Noviembre de 1370 el rey Enrique II concede a Fernan Pérez de Ayala, como marido de doña Elvira de Cevallos, la jurisdicción civil y criminal del valle de Valdáliga que situaba a los hombres de behetría bajo los órganos de justicia y gobierno señoriales, casi siempre utilizados en provecho propio y no público. Lo cierto es que los hombres de behetrí­a de Valdáliga nunca aceptaron de buen grado, ni siquiera por la fuerza, ser vasallos de ningún señor, solo aceptando serlo del rey.
Estos hechos desembocaron en un pleito ante el Real Consejo contra el señor del valle que se resolvió mediante una sentencia arbitral en 1542 que establecí­a la forma de gobierno del valle de Valdáliga, aunque deja la jurisdicción civil y criminal en manos de Juan de Guevara y sus antecesores. Las ordenanzas de 1542 determinan las obligaciones de oficiales de justicia, alcaldes y demás estamentos, incluido el señor, fijándose competencias y normas de obligado cumplimiento. Existen también en el valle los Alcaldes de Hermandad que existieron desde la Edad Media y las Juntas Generales o Ayuntamientos de Valdáliga que se celebraban para aceptar o elegir alcalde y Juez del valle y nombramiento de oficiales de justicia entre otras cuestiones.
En 1601 se presenta demanda ante el rey para que mandase por sentencia declarar que la jurisdicción del valle era real y no señorial. Finalmente, tras más de 150 años de lucha, el valle de Valdáliga conseguí­a sacudirse el yugo del poder señorial tras la sentencia definitiva de 1702 que daba la razón a los hombres de behetrí­a del valle y condenaba a don José de Guevara y a su madre doña Constanza de Cavanillas, como tutora, a devolver "a la Real Corona" todos los lugares de Valdáliga con su jurisdicción, rentas y derechos.
Entre los siglos XVI a XVIII Valdáliga presentaba una población dispersa de baja densidad dedicada fundamentalmente a la explotación forestal, la agricultura de subsistencia y la ganadería, en un entorno de minifundios. Se registran algunas actividades artesanales como carpinteros, cuberos, herreros, canteros, sastres, molineros, arrieros, tenderos, escribanos, curas, incluso cirujano y maestros de primeras letras, cobrando especial importancia Treceño por la explotación de las minas de sal.
En cuanto a la población de Valdáliga se estima que en 1787 la cifra de habitantes era de 2.560, con altos í­ndices de natalidad y de mortalidad, con un altí­simo í­ndice de dependencia (menores de 16 años y mayores de 50). Una práctica habitual entre los hombres era la emigración , preferentemente a las "Indias" y Andalucí­a , consecuencia de la estrechez económica de la época. En Valdáliga , como en toda Cantabria, durante los siglos XVI a XVIII la hidalguí­a constituyó una distinción clara en la estructura social juntamente con el poder económico.




LOS LINAJES LOCALES DE VALDÁLIGA.




Casa palacio de los González Cordero en Losvia, Lamadrid. Escudo de armas de los Vélez de las Cuevas, La Vega. Roiz. Escudo de armas de los Pérez de la Canal, Caviedes. Escudo de armas de los Vélez de Escalante y Calderón, Treceño.



Son muchos los testimonios en Valdáliga que hablan de la condición hidalga de sus habitantes en forma de torres medievales y casonas solariegas blasonadas con su escudo de armas. Así­, en Caviedes podemos comtemplar la casa torre de los Rubí­n de Celis, la casa solariega con su escudo de los Gómez de la Mata, de los Pérez de la Canal, de Lamadrid o Gutierrez de Caviedes y de los Prio de Vallines. En Labarces se conserva la casa de los Rubin de Celis con su escudo de armas y en el barrio de Mata la casa solariega de los Mata y Cos. En Lamadrid el palacio de los Gonzalez de Lamadrid en Losvia, y con las mismas armas de Lamadrid se conservan varias casas blasonadas en los barrios de la Cantera, las Arenas ; y en Argüedes la casa con el escudo de armas de Lamadrid, Rubin de Celis y Cossí­o. En Roiz, en la Pedriza, podemos comtemplar los dos conjuntos urbanos formados por la primitiva torre medieval y por la casa-palacio de los Vélez de Las Cuevas. En El Tejo, en la bóveda de la iglesia de Santa Marí­a se conserva el escudo de armas de los Guevara, señores del valle, y en el barrio de Santa Ana la torre y casa fuerte de los Pérez de Caviedes Celis y Lamadrid, y en este mismo barrio la portalada con su escudo de la casa solariega de los Bracho y alianzas. En Treceño vemos las casas nobiliarias con sus piezas armeras correspondientes con los apellidos Escalante Cevallos, Mata Escalante, Lamadrid, Sanchez Movellán ;las ruinas reconstruidas de la antigua casa con su escudo de los Guevara, Condes de Escalante y señores de Valdáliga, la casa de los Calderón Escalante y Lamadrid, Calderón Gutierrez,Vélez de Escalante y Calderón; mientras que en el barrio de la Herrerí­a se conserva la casa solariega blasonada con las armas de los Vélez de Escalante y en el pueblo de la Revilla las armas de los Fernández Quirós y la casa solariega de los Fernández Cevallos en el barrio de Cardeo, con su escudo de armas.
Otros apellidos que tuvieron relevancia social son los Garcí­a del Mazo de Roiz o Garcí­a de las Mestas en Labarces aunque no se conserven sus escudos de armas.




Escudo de armas de los Calderón Escalante y Lamadrid, Treceño. Casa de los Calderón Escalante y Lamadrid, Treceño. Casa de los Vélez de Escalante y Calderón, Treceño. Escudo de armas de los Rubín de Celis, Labarces.



La documentación histórica permite esbozar los linajes locales de Valdáliga que destacaron a lo largo de los siglos como son los Gonzalez Cordero o González de Lamadrid de Losvia, los Gómez de la Torre o Gómez de Lamadrid en Losvia, los Vélez de las Cuevas de Las Cuevas en Roiz, Los Vélez de las Cuevas en La Vega, Roiz, Los Pérez de la Canal en Caviedes, Los Vélez de Escalante en Gualle, Treceño, Los Sanchez de Movellán en Treceño, Los Gómez de la Mata y Lamadrid en Treceño, Los Calderón Escalante en Treceño.
Otras casas principales son en la Revilla los Fernandez Cevallos, los Quirós en el barrio de Cardeo, en el barrio del Castañar los San Juan . Del lugar de Radillo en el barrio de Argüedes en Lamadrid, los Gutierrez de Radillo. Desde el siglo XVI se registran en Labarces los Rubin de Celis pasando la casa posteriormente al apellido Gil de Reboleño.




PERSONAJES ILUSTRES.




Fray Antonio de Guevara. Arquitecto Juan de Herrera. Retrato anónimo de Juan de Herrera en El Escorial. Don Telesforo García Revuelta, Bustriguado, Roiz.



Doña Marina de Guevara, natural de Treceño, hija de Juan Ladrón de Guevara, señor de Valdáliga y de Ana de Tovar, ingreso muy joven como religiosa cisterciense. Acusada por el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición de seguir las doctrinas de Lutero fue ejecutada en "Auto de Fe" en Valladolid en 1559 junto con otros once reos por mantener sus convicciones.
Fray Antonio de Guevara nacido en Treceño en 1475, hijo de Juan Beltrán de Guevara y de Elvira de Noreña Calderón. En 1492 es paje del prí­ncipe don Juan. Fué fraile franciscano, nombrado predicador del rey en 1523 con la obligación de seguirlo a todas partes por lo que viajó a Italia, Francia, Inglaterra y otros lugares como Túnez. Nombrado consejero de la Inquisición de Toledo, pasando a Valencia con cargo de Inquisidor. Cronista de Carlos V fue nombrado Obispo de Mondoñedo donde murió en 1545.
Juan de Herrera, nacido en Movellán, Roiz, en 1530, hijo de Pedro Gutierrez de Maliaño y de Marí­a Gutierrez de la Vega. En Movellán vivió hasta los primeros 17 años, aprendiendo junto a su padre el oficio de la herrerí­a hasta que en 1547 se va a Valladolid donde estudio Humanidades y Filosofí­a. En 1548 acompaña al futuro rey Felipe II a Flandes y en Bruselas inicia estudios de Arquitectura y de Ciencias Exactas hasta 1551, año en el que regresa a España con objeto de seguir la carrera de armas. Combatió en Italia y acompaño a Carlos V en su retiro de Yuste hasta su muerte. A la muerte de su maestro Juan Bautista de Toledo fue nombrado arquitecto mayor y responsable único de la obra y construcción del monasterio de El Escorial. Murió Juan de Herrera en Madrid el 17 de enero de 1597.
Fray Silvestre Vélez de Escalante nació en el barrio de La Herrerí­a en Treceño en 1749, hijo de Clemente Vélez de Escalante, que marchó³ pronto a Indias, y de Josefa Fernández de los Rios. A corta edad partió tambien a Indias donde ingresaba como novicio en el convento de San Francisco de México, con 25 años. Destinado a la actual Arizona recorrió un territorio hostil de 3000 Km por Colorado, Wyoming y Utah en viaje misionero recopilando una valiosa información sobre aquellos territorios. Murió a los 31 años en el Parral (Nuevo México) en 1780.
Telesforo Garcí­a Revuelta nacido en Cabrojo, Puentenansa en 1844 aunque de ascendientes valdáligos. Con apenas 25 años ya está en México formando parte de la Sociedad Española de Beneficiencia institución de solidaridad entre españoles en México. Escritor republicano colaboró con la "Revista Positiva" y es autor de varias obras escritas bajo criterio positivista. Gran amante de su patria chica dotó de material pedagógico la escuela de Roiz y construyó el edificio de la escuela de Bustriguado en 1898 dotándola con 500 pesetas anuales. "Homenaje al gran patriota excelentí­simo señor don Telesforo Garcí­a Revuelta. Sus admiradores de Valdáliga. 27 junio 1906" reza la lápida que el pueblo de Bustriguado, agradecido, colocó en casa de sus mayores, con ocasión de la presencia de don Telesforo en esta tierra. Falleció nuestro personaje en México en 1918.
Manuel Martinez Caso-López. Valdáligo de el barrio de La Herrerí­a de Treceño, fue sacerdote y notable historiador ,ecónomo de Labarces, San Miguel de Aras, Celis y párroco de Otañes. Publicó artí­culos y fue admitido como Académico Correspondiente de la Real Academia de la Historia en 1914, siendo aún párroco de Otañes. Fue Chantre de la catedral de Lugo , donde falleció en 1931.
Leopoldo Arias Prieto aunque nacido en tierras palentinas en 1879 , merece por derecho propio ser incluido en estas líneas el presbí­tero que fue párroco de Treceño desde 1911 hasta 1930. Escribió dos pequeñas obras de historia local sobre Treceño y San Vicente del Monte respectivamente que recogen interesantes datos para la historia local.




EL "ROMÁNTICO SIGLO XIX"




Camino a Treceño a principios de siglo. Bodegas en Treceño a principios de siglo. Tradicional feria y mercado en Treceño a principios de siglo XX. Ferrocarril Cantábrico subiendo el Turujal camino de Treceño.



Iniciaba Valdáliga el siglo sufriendo los efectos dañinos de la Guerra de la Independencia incluso con una importante batalla contra los franceses llamada "acción de San Vicente" pero que tuvo lugar en el Tejo. Las tropas españolas, con base en Roiz, al mando de el general don Juan Porlier derrotaron a las tropas francesas mandadas por el general francés Dubretón que tuvo que retroceder hasta Torrelavega.
Tuvo que sufrir tambien Valdáliga las insurrecciones carlistas tanto en 1823 como en 1874 con participación de gentes del valle en ambas contiendas. En cuanto a la realidad social ligada a la precariedad y la tradición llevan a una actitud conservadora, permeable a la difusión ideológica de la Iglesia que tras el concordato con el Estado de 1851 poseí­a un enorme patrimonio y poder notable en Valdáliga.
Durante el siglo XIX hubo varios intentos de ubicar el ayuntamiento en distintos lugares del municipio, tanto en Treceño como en Roiz (Las Cuevas) o en Vallines, incluso un intento de crear un nuevo ayuntamiento como "Ayuntamiento de Treceño" abarcando Caviedes, El Tejo y Treceño aunque no resultó.
A mediados de siglo el cambio en la legislación minera que liberalizaba la propiedad privada de yacimientos hizo que proliferasen las denuncias de minas. En 1858 se explotaban las minas de plomo y cinc de La Florida que daba empleo a 450 personas, además de 80 dedicadas al transporte con 50 parejas de bueyes y tres bestias de tiro. Existieron numerosas denuncias de minas apareciendo el obrero industrial asalariado aunque sin abandonar las tareas del campo.
A pesar de las viejas estructuras agrarias se percibe un gran interés desde el ayuntamiento y concejos de Valdáliga por mejorar las ví­as de comunicación y condiciones educativas de la población mejorando las dotaciones escolares, servicios públicos como fuentes, abrevaderos o lavaderos públicos, ejecutándose numerosas obras e infraestructuras incluidas en 1901 las del Ferrocarril Cantábrico.



Las fotografías y los textos, aunque simplificados, se han extraído de la obra editada por el Ayuntamiento de Valdáliga,"Valdáliga- Historia y Documentos" de Javier Ortiz Real Académico C. de la Real Academia de Historia en 1997. Copatrocinan Asamblea Regional de Cantabria y Conserjerí­a de Cultura. Depósito Legal: SA-179-1997. Imprime: Gráficas Eduardo. C/Marqueses de Valdecilla y Pelayo. Torrelavega (Cantabria).